12 de julio 2011

Fuente: Monde Diplomatique

Por Grégory Lassalle

Cómodamente instalado en medio de su inmensa colección de piezas mayas, Fernando Paiz recuerda: “Ese día me habían invitado a cenar a casa de la embajadora de Francia en Guatemala, junto con Stéphane Martin, director del museo del Quai Branly. Luego les propuse que vinieran a mi casa”. El presidente de Wal-Mart Centroamérica marca una pausa, esboza una sonrisa de satisfacción y continúa: “Y es ahí, alrededor de un vaso de Zacapa Centenario [un ron guatemalteco de excepcional calidad] donde maduró la idea de organizar una exposición sobre arte maya, en París”. Un año más tarde, la idea tomó cuerpo: del 21 de junio al 2 de octubre, se presentarán ciento sesenta piezas en el museo del Quai Branly.

La iniciativa pretende, por supuesto, hacer que se conozcan mejor las civilizaciones prehispánicas, pero no únicamente. También se trata de “dar una buena imagen del sector privado”, confiesa José Miguel Torrebiarte, codirector de la Fundación Patrimonio Cultural y Natural Maya (Pacunam). Pacunam reúne los pesos pesados del sector privado guatemalteco (1): la investigadora Nadia Sussman estima que sólo sus miembros representan cerca del 80% del producto interior bruto (PIB) del país (2). Siendo él mismo director de una de las mayores empresas guatemaltecas, Cementos Progresos, Torrebiarte proclamaba en 2008, en nombre de Pacunam: “Debemos implicarnos en el desarrollo del país” (3). ¿Cómo? Por medio de la creación de parques “arqueológicos y naturales”, tales como El Mirador, del que la exposición en el museo del Quai Branly asegurará su promoción. 

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