Apr 20, 2013

La comparsa del Poder Genocida en Guatemala

19 de abril de 2013

Fuente: Frente Popular

Era previsible que la comparsa del poder real en Guatemala, se activaría para defender a sus fieles servidores: Efraín Ríos Montt y José Rodríguez Sánchez. Es decir, para garantizarles impunidad a ellos como a otros militares y civiles implicados en actos de genocidio.

Primero, la Corte de Constitucionalidad, el máximo órgano constitucional, lo que es decir la defensa de la Ley gestada para reproducir el régimen económico y político, cada vez más politizado, emitió una resolución para aceptar pruebas que la defensa de Ríos Montt y Rodríguez Sánchez pretendía incorporar a la defensa de los genocidas. Un órgano, que se encarga de defender los intereses del capital y de quienes detentan el poder dentro o fuera del Estado. Un órgano que es manejado directamente desde las cúpulas oligárquicas.

Segundo, la jueza Carol Patricia Flores, excediéndose en sus funciones y en acto ilegalmente, no solo procede a aplicar la resolución de la Corte de Constitucionalidad, sino además, declara nulo el proceso judicial en marcha. Hace retornar el juicio año y medio, en un momento en donde las pruebas documentales, periciales y, principalmente, las dolorosas declaraciones y relatos de las víctimas resultaban contundentes, paralelamente a la incapacidad y falta de argumentos y pruebas de la defensa de los genocidas.

Más allá de vulnerar la dignidad de las víctimas del genocidio y el debido proceso, este hecho se orienta a garantizar impunidad a los hechores materiales e intelectuales de los crímenes de lesa humanidad en Guatemala. Criminales que fueron militares (como Ríos Montt y Rodríguez Sánchez) y civiles, al servicio de la oligarquía y la burguesía local, con la conducción estratégica de Estados Unidos.

Hoy la justicia, la reconciliación y la paz están en peligro. Pero no lo están por un juicio a través del cual las víctimas, ejerciendo sus Derechos, acudieron a los canales institucionales y judiciales correspondientes para buscar condena a los genocidas. No lo están tampoco por el conjunto de organizaciones, sectores y víctimas que solidariamente estamos convencidos de las pruebas que inculpan a los criminales.

La justicia, la reconciliación y la paz están en peligro por la Comparsa del Poder. Comparsa que articula en la escena pública a las redes contrainsurgentes dentro y fuera del Estado, a los medios de difusión masiva (prensa escrita, radio y televisión), a sus ideólogos y serviles que se han pronunciado cuestionando el genocidio. Comparsa que incluye a quienes se mantienen detrás del telón: oligarquía local y gobierno de Estados Unidos, principales fuerzas que condujeron y a quienes les fue útil la estrategia contrainsurgente y el genocidio. Es esa Comparsa del Poder que atenta contra la justicia, la reconciliación y la paz.

Ninguna justicia lo es si se cubre con el manto de la impunidad a los criminales y se niega la aplicación de normas que requieren ser garantizadas y aplicadas en este proceso judicial. 

Ninguna reconciliación es posible si se niega la verdad, la reparación integral y la plena justicia.

Ninguna paz será posible si la pobreza, explotación, opresión y racismo continúan siendo condiciones determinantes de la estructuración de la sociedad y de la realidad que afecta a las grandes mayorías.
 

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