Jul 29, 2013

Filgua y Montana

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29 de julio 2013

Por Juan Chapin

Ante la subvención de Montana Exploradora, S.A., subsidiaria de Goldcorp de Canadá, a la Feria del Libro en Guatemala, Filgua 2013, exponemos nuestras reflexiones en cuanto, hasta dónde el neoliberalismo y las actividades extractivistas permean la vida del país.

Este mes de Julio en Guatemala se inaugura la Feria del Libro, Filgua, una cita muy importante e imperdible para quienes amamos los libros, vivimos de la palabra escrita o leída, una momento de encuentro imprescindible donde las empresas editoriales tienen la oportunidad de ofrecer sus productos, los escritores de vender lo que escriben y de paso los lectores la oportunidad de profundizar sus intereses y adquirir obras de su gusto. Además, de la posibilidad de asistir a las mesas redondas, conversatorios y conferencias, agrega este evento un valor muy importante a Guatemala, un país cuyas autoridades no invierten en la cultura y cuyos espacios de reflexión son muy angostos, por no decir casi inexistentes.

Con los años la Feria del libro se ha vuelto  un momento cultural importante a nivel mesoamericano y hace de Guatemala el centro del quehacer editorial a nivel internacional. Por lo tanto con sumo desagrado y profunda preocupación manifestamos nuestro rechazo al financiamiento otorgado por la empresa Minera Montana Exploradora, S.A., subsidiaria de Goldcorp, empresa canadiense dedicada a la explotación de minerales preciosos en San Marcos,  a Filgua, la organización que coordina Filgua y las distintas editoriales que en ella participan.

Los rumores de una supuesta entrega de dinero por parte de la minera circulaban ya desde varios días atrás, después una serie de noticias, uno de los encargados de la organización dio a entender que el cheque había sido devuelto a dicha empresa minera.  Ahora  a pocos días de la inauguración aparece evidente que tal devolución no tuvo lugar y que el mismo fue aceptado, aproximadamente por doce mil dólares. SE argumenta que se trata nada más de un 5 % del presupuesto y que la idea de la feria es abastecer también a empresas que se dedican  a vender libros y que están en crisis, como todos sabemos. Sobre esto no tenemos ninguna duda ni reserva. Es normal que las empresas quieran poder traer beneficios de las ferias, así como el hecho de que los escritores quieran vender sus libros.

Lo que si causa indignación y perplejidad es que se haya permitido a la empresa minera Montana S.A., incursionar en un ambiente cultural, cuya característica es estar libre de presiones de empresas extractivistas cuya labor daña irreversiblemente el hábitat natural de los Pueblos y son señaladas de causar graves violaciones a los derechos humanos, individuales y colectivos de las poblaciones. Sería ingenuo esperar que por ingenuidad los organizadores no se hayan percatado de este hecho que responde a un modus operandi de las transnacionales en todo el mundo.

La acción invasiva de estas empresas, empieza de a poco, financiando ferias culturales, exposición de libros, conciertos, obras de teatro, y continúan “apoyando” el desarrollo comunitario a través de proyectos que ni por asomo restituirán el valor de las ganancias que obtienen con la explotación de los bienes naturales. Todo lo anterior forma parte de una estrategia orientada a neutralizar cualquier tipo de oposición y desvanecer la carga negativa que las acompaña y crear confianza, dependencia y relaciones de mutuo apoyo con varios sectores de la sociedad.

Una vez abierta la puerta es muy difícil regresar atrás, solo podemos ver el ejemplo de Canadá donde la gran mayoría de las Universidades privadas están ahora en manos de las grandes empresas mineras, quiere decir, que el saber y el conocimiento se subordina a los intereses mercantilistas y explotadores de las transnacionales.

Decir que fue mucho o poco lo que los organizadores recibieron de Monta Exploradora, S.A. no tiene la menor relevancia, el problema es que se le abrió la puerta a una empresa que ha causado graves daños a las comunidades mayas donde opera la mina Marlin.

En Julio de 2012, el Tribunal Internacional de la Salud, declaró a Montana Exploradora, S.A., responsable de varios delitos cometidos en contra del territorio de San Miguel Ixtahuacán y sus habitantes: contaminación del agua, enfermedades por intoxicación de metales, problemas estructurales de viviendas, divisionismo social, desarticulación comunitaria, enfrentamientos entre autoridades locales, lesiones graves a mujeres; imponiendo el miedo y el terror en las comunidades que se oponen a la actividad de esta empresa.
No se trata de empresas que gozan de prestigio e nivel mundial por el sencillo hecho de que la minería a cielo abierto es una práctica nociva que contamina y cuyos daños son irreversibles, y por estas razones sus actividades no son permitidas en los países del primer mundo.

Siendo Guatemala un país habitado mayoritariamente por población indígena y el pueblo mestizo pobre, también queremos recordar que las comunidades se han expresado contrarias a la explotación minería con la realización de más de ochenta consultas comunitarias de “buena fe” ya que el operar de la minería choca violentamente con el modelo de vida de las poblaciones rurales y su relación cosmogónica con la naturaleza, el territorio y el paisaje, que representa su estrecha vinculación con la Madre Tierra.
No podemos, además, olvidar que la minería ha causado en el país la represión de muchas comunidades, la muerte de líderes y lideresas, muertes justificadas por la criminalización de la protesta social.

Por esta razón repudiamos firmemente la aceptación de parte de la feria del libro de dinero que no es otra cosa que una  indignante limosna, un patético intento de limpiarse la cara y de penetrar a lo interno de la sociedad civil y de los que producen cultura en Guatemala, a fin de que se le aprecie como empresas con responsabilidad social, cuando todos sabemos el enorme sufrimiento que este dinero trae consigo a comunidades rurales, campesinas y urbanas en distintos puntos geográficos y territoriales del país.
Aquí vale la pena reflexionar sobre el rol de la cultura en la sociedad, y de los intelectuales, antes que nos volvamos todos títeres que bailamos al son de las empresas más destructivas del planeta.

Un esclarecimiento del operar de los organizadores de la feria y de su relación con Montana seria por lo tanto muy bien recibido.

1.    Barbará Trentavizi, antropóloga, Guatemala.
2.    Alba Cecilia Mérida, antropóloga, Quetzaltenango, Huehuetenango.
3.    Rubén Herrera Herrera, activista por la Defensa del Territorio, Huehuetenango.




 

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