Sep 7, 2013

Democracia, Estado De Derecho Y Poder Judicial, Una Preocupación Continental

8 de septiembre 2013

Por Danilo Roca

Reducidos como estamos al microcosmos agobiante de nuestra asfixiante realidad, no tenemos tiempo ni ánimo para otear más allá de nuestras propias fronteras.

Quizá por esa circunstancia me llamó profundamente la atención la gentil invitación que se me cursara para participar en una conferencia en la República de Uruguay, como panelista y específicamente sobre el tema de la Judicialización de la Política y la Politización de la Justicia, que desde hace algunos años he abordado con creciente preocupación en nuestro país.

Convocados por la Misión Presidencial Latinoamericana, La Conferencia del Liderazgo del Uruguay, Fundación Esquipulas de Guatemala y El Instituto para el desarrollo del Pensamiento, Patria Soñada del Paraguay. Auspiciados por Global Peace Federation (G.P.F), nos reunimos el lunes 19 y martes 20 de agosto en el Hotel Sheraton de Montevideo Uruguay.

El día 19 se desarrollaron dos paneles. El Primero se tituló: Desafíos a la Separación de Poderes y la Independencia de la Justicia: situación en la América del Sur. El segundo panel abordó la temática: El Poder Judicial frente a los fenómenos de la Corrupción y el  Poder del Crimen Organizado: La Situación de Centro América y México.

Esta segunda parte la abordamos de manera conjunta con el Ex presidente Vinicio Cerezo y otros ilustres juristas de la región que sin ambages y profunda responsabilidad científica, técnica, política y profesional pudimos discutir con marcado desencanto y preocupación la crisis de gobernabilidad y las amenazas a la institucionalidad democrática republicana en América Latina.

No puedo dejar de reconocer en este punto,  la excelente moderación realizada por la Directora de Fundación Esquipulas Licenciada Olinda Salguero para el  equilibrado desarrollo de esta temática

La corrupción, la fragilidad de las instituciones, la ausencia de un liderazgo emergente capaz de marcar un nuevo rumbo al fortalecimiento del Estado de Derecho.

La recuperación de los valores democráticos, secuestrados por una clase política domeñada por la corrupción y la disputa de los poderes fácticos en competencia con el crimen organizado por secuestrar también nuestros sistemas de gobierno, casi sin ninguna resistencia, es motivo de una preocupación creciente entre los observadores del acontecer latinoamericano.

Que sumado en su conjunto amenaza cada vez, con más certeza,  en propiciar Estados Fallidos, sumidos en procesos de anarquización, despolitización y desideologización de sus pueblos. Defraudados y desencantados por democracias inútiles en sus resultados y en la  misión de representarlos y cogobernar con ellos.

Alejados con inusitado y corrupto entusiasmo de los valores que informan a la Democracia y su más refinada expresión de organización jurídica y política: El Estado de Derecho, pareciera inevitable el retorno a dictaduras unipersonales o mesiánicas, o bien a movimientos sociales sin definición ideológica, orientados a la formulación de posiciones anti sistema que ven en la satisfacción de sus intereses sociales, gremiales, étnicos o de mera subsistencia, su única razón de ser y de sus luchas por destruir  el poder establecido.

El Espíritu de las Leyes, inspirado por el barón de Montesquieau (1689_1755) quien basando la coexistencia esencialmente en la libertad del ser humano como un derecho natural,  define en su obra la necesidad de realizar una visión pactista que garantice esa libertad en absoluta oposición a los regímenes despóticos o dictatoriales, John Locke (1632_1704) también había afirmado esa misma posición.

Visualizaban la división de los poderes en Legislativo, Ejecutivo y Judicial en contraposición al absolutismo del déspota, monarca o tirano. Pareciera entonces, que lo que sentimos todos en Guatemala, menos su clase dirigente, es un cáncer que avanza en toda la región y que está creando reacciones, en principio entre intelectuales del mundo jurídico y político de otro nivel.

Yo por lo menos afirmé en mi intervención, que la politización de la justicia, es producto de la falta de organizaciones políticas que se sustenten en una verdadera base social e ideológica, incapaces de intermediar entre la sociedad y el Estado acuden a la justicia como única forma de enfrentar a sus adversarios.

 Y la politización de la Justicia, como consecuencia de los intereses menores de juristas menores que han encontrado en la vida judicial un modus vivendi cómodo, poco exigente en la excelencia formativa y que lucra de las luchas intestinas de los políticos que les garantizan sus posiciones y del crimen organizado que premia cuando obtiene la impunidad de sus acciones.

Si a esta infeliz y poco edificante situación sumamos un sistema de comunicación social basado en el control casi totalitario de la información por el monopolio de intereses mercantiles, que pueden satanizar jueces, políticos y transformar en héroes a verdaderas lacras de la sociedad, la desinstitucionalización de nuestro país, acompaña con entusiasmo esta tragedia creciente en América Latina.

Finalmente el martes 20 de agosto se cerraron las discusiones con dos actividades de gran relevancia: La Experiencia y Testimonio de Ex Gobernantes sobre Crisis y Toma de Decisiones, a cargo del los Ex presidentes  Vinicio Cerezo de Guatemala, Luis Alberto Lacalle de Uruguay, Carlos Mesa de Bolivia, Gustavo Novoa de Ecuador, Jaime Paz Zamora de Bolivia y Juan Carlos Wasmosy de Paraguay. Una lección vivida, aleccionadora y de una abrumadora carga docente para quienes en el poder se transforman mágicamente en sabios e infalibles.

El último de los temas tocados por otro grupo de brillante panelistas, fue una apelación a la esperanza que aún en medio de tanta niebla no se puede dejar de anhelar y luchar por ella: La Importancia de la Renovación e Intercambio Generacional del Liderazgo para el Futuro de América Latina.

Una buena lección para quienes creen que nacieron sabiéndolo todo, y lo más dramático y absurdo, para quienes piensan, que sus ocurrencias nunca antes han sido probadas por la humanidad.

Y también para aquellos que sabiendo que el poder es efímero, se marean en su ejercicio creyendo que todos los días del resto de sus días tendrán el poder que desperdician y corrompen.

Hubo una Declaración Final de la Conferencia que recogió los puntos cruciales de su desarrollo y que queda como testimonio: Qué mientras unos están en la pepena otros afortunadamente seguimos analizando nuestra realidad con mucha pena.

Yo invariablemente, en Uruguay o en nuestra amada Guatemala sigo pensando que siempre el fin llega para algunos, no para todos.

Por esa razón es que nuestro país, aún en contra de la acción de todos sus depredadores, sigue existiendo y yo con él.

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