Sep 16, 2013

Jacobo Árbenz Guzmán y la Independencia de Guatemala

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crédito de foto:Renata Avila

15 de septiembre de 2013

Por Comité Ejecutivo de Red Por La Paz Y El Desarrollo De Guatemala

Jacobo Árbenz Guzmán nació en la ciudad de Quetzaltenango el 14 de septiembre de 2013, un día antes de la celebración de la Independencia centroamericana, hace 100 años. Quizás este hecho marcó el fuerte carácter nacionalista de su personalidad, desde su temprana edad como Sargento Mayor de la Compañía de Cadetes de la Escuela Politécnica. A Árbenz se le acusó por el gobierno de Eisenhower y socios guatemaltecos de ser comunista, sin serlo; pero sus pensamientos y sus actos sí fueron, básicamente, nacionalistas.

En la Revolución del 20 de octubre de 1944, de la cual Árbenz fue uno de sus incuestionables líderes, al igual que fue integrante luego de su Triunvirato de Gobierno, concurrieron diversas fuerzas sociales y políticas; pero las tres características comunes de esas fuerzas eran las de ser anti-dictatoriales, pro-democráticas y nacionalistas.

Esas fuerzas, dentro de las cuales sin duda participaron socialistas y comunistas al igual que muchas otras fuerzas democráticas, apoyaron a Juan José Arévalo, primer presidente de la Revolución, en el planteamiento y aplicación de una política exterior no alineada. Conceptualizada la necesaria segunda independencia de Guatemala a la luz de la fábula arevalista del tiburón y las sardinas, Árbenz la profundizó con el planteamiento de dos grandes proyectos de su presidencia, seis años después: la construcción de la Ruta al Atlántico, para lograr la independencia del gran monopolio de la Compañía Frutera en materia de transporte; y la construcción de la Hidroeléctrica de Jurún Marinalá, para afirmar la independencia de la Empresa Eléctrica, en materia de energía.

En un país eminentemente agrícola, con cientos de miles de campesinos que clamaban por tierra para trabajarla, Árbenz buscó la independencia económica del país a partir del Decreto 900, Ley de la Reforma Agraria. Esa búsqueda de la independencia nacional, que afectó intereses económicos de los capitales extranjeros y los privilegios de los ricos locales, atemorizó al imperio estadounidense, que, viéndola como un ejemplo en América Latina digno de copiar, fabricó toda serie de mentiras para acabar, tanto con la “Primavera Democrática” como con el primer intento de establecer un país no alineado en el continente americano.

Resulta, entonces, justo y necesario que en la conmemoración del 192º aniversario de la Independencia Nacional, que coincide con el centenario de su natalicio, se haga un homenaje a Árbenz, por su compromiso con la segunda independencia del país. La decisión es simple y no le corresponde al Poder Ejecutivo asumirla, ya que para que tenga carácter de política de Estado y no solamente de gobierno, corresponde al Congreso de la República votar sobre la misma.

 

Nuestra propuesta al Parlamento nacional, desde la Diáspora y contando igualmente con el apoyo de poblaciones marginadas en el país, que aún aspiran a reinstaurar la “Primavera Democrática”, es: declarar los doce meses entre el 14 de septiembre de 2013 y el 15 de septiembre de 2014 como el “Año de Homenaje a Jacobo Árbenz Guzmán”. Ello nos permitiría trabajar a lo largo de este período en la formulación de los criterios de independencia que debemos impulsar en el presente y futuro inmediato, al forjarse, finalmente, la Nueva Guatemala.

¡Viva la Independencia nacional de 1821! ¡Viva la independencia de la “Primavera Democrática”! Y ¡Viva la independencia real que buscamos hoy!

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