Nov 29, 2013

A la espera de su salida de prisión

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Fuente: Prensa Comunitaria

Del centro de la ciudad, llegar al “Preventivo en la zona 18” sin el trafico nos tomó 15 minutos. Viajar a las 10 y media de la noche ayuda un poco, la desolación de sus calles y el frío intenso de la noche permiten que la población deje la calle desde temprano.

En la entrada al “Preventivo” están varias docenas de pobladores y pobladoras de Mataquescuintla, Jalapa, a la espera de don Gustavo, doña Laura y Guillermo, porque este martes 26 de noviembre deben de ser puestos en libertad. Viajaron más de dos horas desde el oriente del país durante la noche. Días antes el Juez de Jalapa ordenó el Sobreseimiento de las causas penales en contra de 5 comunitarios, causas por las que fueron injustamente detenidos en el mes de mayo de este año, durante un Estado de Sitio.

Hay que caminar unos 5 o 6 minutos para llegar a la entrada del “Preventivo”. Se pasa por la primer instalación de control policial, son varios los agentes de la PNC que resguardan el ingreso, guantes y gorros pasamontañas son parte del uniforme negro.

Detrás del primer portón da la bienvenida está instalado un campamento militar: costales de tierra forman una trinchera y un “Armadillo” de la Unidad de Blindados esta parqueado recibiendo el sereno de la noche. Es en este punto donde la señal de los celulares deje da funcionar, quizás por el sistema que la bloquea en el exterior, porque en el interior se cuenta que algunos teléfonos funcionan muy bien.

De este punto durante 50 metros de camino solamente están los chuchos buscando lugar donde dormir, conviven con las familias que todos los días visitan: comerciantes, agentes del sistema penitenciario, abogados, militares y agentes de la PNC.

Al “Preventivo” ya llegaron los oficios para realizar la salida de aquellos que para este martes ya tienen su orden de libertad. Don Gustavo y Guillermo aguardan que llegue la media noche, salieron 7 del preventivo, todos sin un centavo. Algunos solamente con las pocas cosas que lograron hacerse dentro de la cárcel, una bolsa de mercado, recuerditos y no más.

Hay una leyenda que se corre de voz en voz entre los presos: al salir -si se logra salir-, deben de lanzar varias monedas sin voltear a ver hacia atrás, con esto se deja atrás la prisión, para nunca regresar.  Recuerdo el mes de enero del 2013, cuando 8 de los presos políticos de Barillas recuperaron su libertad: todos lanzaron sus monedas. De los 8 compañeros, nuevamente dos de ellos -Saúl  y Rogelio- están bajo prisión en Huehuetenango   por oponerse a la hidroeléctrica en Barillas.

Uno por uno van saliendo a las 12 de la noche. Don Gustavo es el primero en salir con su sonrisa y pelo canado,  en la mano una bolsa de mercado, dentro de esta varias cosas que él lleva consigo.  Noe y Lucia, sus abogados, lo reciben mientras el viento sopla con fuerza, el frío cala fuerte hasta los huesos.

Minutos más tarde sale Guillermo. Lleva la misma mudada de ropa que uso en la audiencia días antes: “Dejé mi chumpa, adentro hay gente que no tiene nada, hace frío por eso les deje lo que tenia”.

Don Gustavo estuvo preso injusta e ilegalmente por seis meses -desde mayo a noviembre del 2013. Lo recluyeron en el sector 3: “Se sufre mucho adentro, más cuando no teníamos agua. A veces nos tocaba bañarnos a manguerazos pero rapidito, otras veces solamente con un tambito de agua. Lo peor era ir al baño, cuando había agua pasaban cuatro primero, luego se echaba agua. Pero cuando no había agua nos decían…’bueno mucha hoy toca hacer tamalito.”

Guillermo estuvo recluido en el sector 2: “Yo sufrí mucho, no podía comer porque todo era ponerme mal del estomago, diarrea y diarrea. Tengo una bacteria que no me deja ni tomar leche, pero aquí adentro la bacteria seguro creció. Tengo que tomar pastillas para tapar la diarrea, mire de estas son aun tengo una conmigo”.  Don Gustavo le dice; “Mire que teníamos que estarnos tapando a cada rato porque uno cuando alcanza en el sector, la comida se come, pero muchas veces no alcanza para todos los internos, hubieron días que nos quedamos sin comer.”

Noe y Lucia, bajaron a la prisión de Santa Teresa para ver que estaba sucediendo porque a la 1 de la madrugada aun no salía doña Laura, con ella se encuentra su abogado Carlos y Brenda defensora de DDHH.

Don Gustavo, doña Laura y Guillermo son parte de pueblo Coliseño. Ellos, como miles de comunitarios de Mataquescuintla , Jalapa, se oponen a la minería a cielo abierto en su territorio.  Su lucha y resistencia para evitar que la empresa Mina San Rafael destruya el medio ambiente en  suelo Coliseño los llevó a ser criminalizados, perseguidos y convertidos en presos políticos. Sufrieron en carne propia la rabia de un sistema que privilegia los intereses de empresarios hambrientos de poder y oro.

Afuera de la garita de ingreso solamente esperamos Don Gustavo, Guillermo y yo, todos con frío, ninguno lleva nada mas que la camisa o la playera. Guillermo en ese momento cuenta; “Estoy muy enfermo, tengo sinusitis,  es muy difícil no estar enfermo allí adentro encerrado. Hay muchos que cuando se enferman, hasta que se ponen graves les ponen un poco de atención, incluso más de alguno se ha muerto por que no se tienen atención medica”. “ A mí me preocupaba mucho don Gustavo porque pensé que no aguantaría estar aquí encerrado. Pero mírelo: aquí está. Cuando venia mi abogado a verme, yo le pedía que por favor sacara a don Gustavo, para que pudiéramos platicar y vernos, porque no entiendo por qué nos dejaron separados.”

Don Gustavo nos cuenta; “miren, antes de salir, uno de los amigos adentro,que canta como Vicente Fernández, entonces llegó conmigo: “Alcalde” – porque así me pusieron adentro “Alcalde”… “mire, Alcalde -me dijo- como usted ya va para afuera, entonces le voy a cantar”. Cinco canciones me cantó con la voz de Vicente Fernández:  La Cruz de Olvido, Las Golondrinas y tres canciones más. Mire, me dieron billeteras de papel reciclado, éste es un ejemplo para las comunidades de cómo usar estos plásticos para no seguir contaminando, es mas le regalo una.”

Guillermo dice; “a  mí los muchachos me querían regalar un barco de madera. Allí adentro hay gente buena, no entiendo porqué dice la gente que sólo gente maldad esta aquí. Bueno, hay gente que sí sabe porqué esta aquí; otra no, otra es gente buena. Mire el caso de nosotros, sin delito alguno y nos encerraron seis meses. Bueno, el barco no dió tiempo que lo terminaran pero me lo van a mandar me dijeron.”

Conversamos de muchas cosas en esa hora y media a la espera de doña Laura. Ellos insistieron  en esperarla.  “Si estuvimos seis meses por qué no vamos a resistir unas horas mas. Todos llegamos por lo mismo injustamente, entonces todos nos vamos a ir juntos.” “Mire y allá afuera hay mucha gente?” Sonreí, claro que hay mucha gente esperándolos.

Guillermo y don Gustavo comentaron “pobre doña Laura, cómo la hicieron sufrir en la prisión. Como ella es muy emotiva, lloraba a cada rato, y varias de las internas no aguantaban que ella llorara tanto, varias veces la golpearon por eso.”

Don Gustavo dice:  “fíjese que a mí lo que me daba vergüenza era que me pusieran las esposas en las manos, como si uno hubiera cometido un delito. Yo todo el tiempo he buscado apoyar a mi comunidad, siembre haciendo el bien, buscando como ayudar a los vecinos.” Guillermo: “Yo soy trabajador, mi papa murió cuando era pequeño, entonces nos tocó trabajar desde muy niños. Yo trabajo de cualquier cosa, desde agarrar el azadón a cualquier cosa, otro trabajo que sea. Ahora tengo una funeraria, cuando es necesario apoyo a mi pueblo, incluso regalando cajas cuando no hay dinero para eso.  Sufrimos mucho, pero sabemos que pronto nos vamos a reponer.”

La madrugada siguió avanzando, a doña Laura la directora de la prisión de mujeres no la quiso dejar salir. Alegó confusión en los documentos, que necesitaba que el juzgado confirmara que a doña Laura se le había  liberado por las dos causas penales. La funcionaria del sistema penitenciario aseguró que si a las 8 de la mañana el juzgado le enviaba la confirmación y aclaración, en ese momento ella misma ponía en la puerta de doña Laura.

Abogados y comunitarios comenzaron la marcha de regreso. Al llegar al ultimo portón, cientos de Coliseños gritaron de alegría, gorras, sobreros blancos se veían juntarse en una sola carrera, las familias corrieron a abrazar a don Gustavo “Alcalde” y Tavito para los Coliseños. Los cargaron en brazos como héroes, los cuetes comenzaron a sonar y iluminar la madrugada oscura en la zona 18.

La jornada  fue larga, doña Laura tuvo que esperar hasta las once de la mañana para salir de la prisión de mujeres. Ahora todos están ya en Colis (Mataquescuintla, Jalapa), su tierra.  Seis meses porque la empresa minera San Rafael busca robar lo que no les pertenece. Ellos vuelven a su casa, a su comunidad, el pueblo continua con la decisión de defender el territorio. en Colis no habrá minería, es la voz del pueblo.

Don Gustavo, Guillermo y doña Laura regresaron con la frente y la dignidad en alto. Fueron presos políticos y vencieron al sistema, yo me quedo con la inmensidad de compartir un segundo de vida con ellos y ella.

La lucha continua.
 
La zona 18 es una de las zonas más sobrepobladas de la capital, en ella los asentamientos humanos fueron creciendo aceleradamente. Casas de nylon con estructuras de tablones de madera se convirtieron en el transcurrir de varias décadas en  inmensas colonias y barrios pobres asentados sobre los cerros, laderas y barrancos al norte de la capital.

Son aproximadamente 33 colonias las que forman esta zona. De ellas se puede contar mucho, los medios de comunicación y los políticos transeros con el negocio de la seguridad les encanta hablar de esta zona como una zona roja, hablan de 8 de sus colonias como las más violentas; “El Limón, Kennedy, El Cerrito, Las Ilusiones, Lomas de Santa Faz, Maya y El Paraíso I y II.”[1]   Otro medio muestra que en la zona 18 se registraron 151 asesinatos  en el 2012.[2]

Es en esta zona en donde esta ubicado el Centro Preventivo para Hombres de la zona 18. Para llegar al “Preventivo” hay que viajar a través de la avenida José Martí rumbo a la carretera “Al Atlántico”. Es martes y son las 10 de la noche, el frío de noviembre va calando hasta llegar a los huesos,  como cosa extraña, el  trafico de la “Marti” en esta noche es inexistente.

Prisión Preventiva

El Hospital Nacional de Salud Mental ‘Drs. Carlos F. Mora y F. Molina’, luego el Centro Preventivo para Hombres y finalmente la Prisión para Mujeres “Santa Teresa”.  Las tres instituciones se construyeron una colindando con la otra, en los tres la población recluida se encuentra totalmente hacinada.

La entrada para el “Preventivo” está totalmente desolada. Hay que pasar por una Metaterminal, la Colonia Atlántida y descender una carretera totalmente olvidada; no hay alumbrado publico y un pequeño asentamiento da la bienvenida a la entrada de tres instituciones por las cuales millones de historias darían testimonio del sufrimiento que sus paredes se guardan.

Del “Federico Mora” puedo decir que dentro de sus paredes se encuentran hombres y mujeres que fueron diagnosticados con diferentes niveles de trastornos mentales y  fueron recluidos; otros logran evadir su ingreso al “Preventivo” y pueden estar más tranquilos guardando condena dentro de las instalaciones del Hospital.

Por cierto, la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos -CIDH- ordeno al Estado guatemalteco brindar medidas cautelaras a sus internos (niños, niñas, jóvenes, hombres y mujeres adultas), porque es uno de los centros donde más se violan de los derechos humanos de sus internos de toda America Latina.[3]

Del sistema penitenciario son muchas las cosas que se saben, hacinamiento, corrupción, trafico de influencias, violencia, injusticias, insalubridad y un montón de cosas mas.

[1] Zona 18: 8 colonias rebasadas por el crimen. Siglo 21, Guatemala 26 de octubre 2010.

[2] Radiografía de la violencia en la ciudad. elPeriodico.  Guatemala 10 de junio del 2012.

[3] CIDH ordena protección a pacientes del Federico Mora. elPeriodico. Guatemala 29 de noviembre 2012.

http://comunitariapress.wordpress.com/2013/11/27/sufrimos-mucho-pero-sabemos-que-pronto-nos-vamos-a-reponer/

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