Jan 2, 2010

La credibilidad de los espantapájaros

Me llama la atención que hay tantos comunistoides escribiendo columnas de opinión y diciendo tonterías sin fundamento o "moldeando la opinión pública" a través de sus falsas premisas, argumentos "straw man" ó espantapájaros, falsas analogías ó, cuando todo lo demás falla, simples argumentos ad-hominem.

En los últimos días la señora Carolina Escobar Sarti ha escrito varias columnas sobre el tema de la electricidad. Un tema muy valioso y una exposición interesante de los hechos pero con conclusiones que no puedo llamar de otra manera que la frase favorita de mi esposa: "un lapsus idiotis".

Por ejemplo, en su columna del 10 de diciembre en Prensa Libre, la referida señora indica que la privatización del negocio de la electricidad se llevó a cabo bajo circunstancias sospechosas y bajo auspicios mercantilistas.

Ok, valioso comentario y puedo estar de acuerdo. Hasta aquí, muy bien.

Termina preguntando si la privatización ha hecho que el servicio sea mejor y más barato. La conclusión evidente es que no, pero se indicó la forma en que la privatización se efectuó, bajo auspicios mercantilistas, lo cual es igual a decir que hay alguien comprando privilegios. Eso nunca va a ser conducente a una condición mejor para el proveedor.

Este es un argumento "straw man" (espantapájaros) - se distrae la atención del lector implicando que hay otras razones y se lleva al lector a una falsa conclusión.

En su columna del 12 de diciembre la señora Sarti pregunta por qué los gobiernos no han podido poner un precio tope a la electricidad, después de discutir la génesis de la generación y distribución privada. Precisamente, el privatizar significa que se dejará a las fuerzas del mercado la fijación de precios; eso no es tarea del gobierno, el cual debería proveer un marco jurídico apropiado para conducir los negocios privados.

De nuevo, sale el feo espantapájaros, "moldeando" la opinión del lector y dirigiéndola por oscuros y retorcidos senderos.

Finalmente, el día de hoy,  la señora hace una horrorosa falsa analogía. Compara la situación en Costa Rica con la de Guatemala y llega a la falsa conclusión de que el gobierno haría mejor el trabajo de generar electricidad y distribuirla.

Como si hubiera hecho un buen trabajo proveyendo educación, salud y seguridad. Como dicen en Puerto Rico, ¡qué clase de pantalones!

Imposible comparar Guatemala con Costa Rica. En Costa Rica, tradicionalmente, el que la ha hecho la ha pagado; en Guatemala el sistema jurídico no funciona. Esto ha llevado a una corrupción desenfrenada donde la obra pública cuesta a los contribuyentes un 30 a 50% más que el precio de mercado, simplemente porque todos quieren una tajada.

Adicionalmente, en Guatemala no se ha incrementado la generación porque los mismos comunistoides que también son verdes no quieren que se haga nada, ni una hidroeléctrica ni una mina. Nos enfrentamos a la real posibilidad de tener apagones en el futuro cercano por la inacción causada por todos estos activistas político-ambientales que, quién sabe qué ganan con estar jodiendo la pita y quién les paga esas ganancias.

Me pregunto si alguna vez la señora Sarti ha intentado conseguir un servicio público en Costa Rica (teléfono o electricidad). Ella alaba al ICE (Instituto Costarricense de Electricidad) pero solicitar una línea de celular lleva semanas si no meses. (La provee el ICE, que todavía tiene un monopolio sobre electricidad y telecomunicaciones). Y un acceso corporativo de banda ancha a internet... lo que en Guatemala se consigue en el tiempo que toma hacer la instalación, en Costa Rica puede tomar meses.

Es penosa la deshonestidad intelectual de estos comentaristas. Si se escribiese con los hechos y una lógica impecable, yo no tendría por qué estar escribiendo en este blog. Y, desafortunadamente, la gente los lee y sin aplicar ningún pensamiento crítico, les cree.

A los increíbles espantapájaros.

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