May 3, 2010
Conociendo a Frank La Rue
3 de Mayo 2010
Conociendo a Frank La Rue from Alfredo Jop on Vimeo.
Frank La Rue ha trabajado en los derechos humanos durante los últimos 25 años, es el fundador del Centro para la Acción Legal para los Derechos Humanos (CALDH), que se convirtió en la primera ONG de Guatemala en tratar los casos de violaciones de derechos humanos en el sistema interamericano.
Frank La Rue ha servido previamente como comisionado presidencial para los derechos humanos en Guatemala, como asesor de derechos humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala y como un consultor de la oficina del alto comisionado para los derechos humanos.
Siendo activista de derechos humanos, su nombre fue presentado a la comisión del Premio Nobel de la Paz en 2004.
Cuenta con una Licenciatura en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de San Carlos de Guatemala, así como un título de Posgrado en Política Exterior de los EE.UU. de la Universidad Johns Hopkins.
Actualmente es el Relator de Libertad de Expresión de las Naciones Unidas.
Entrevista:
¿Cuáles fueron las razones o motivos que lo llevaron a salir de Guatemala en 1981?
Desde el año 1975 yo trabajaba con dos instituciones, una era mi trabajo formal y en la otra estaba como voluntario. Yo trabajaba para la Central Nacional para Trabajadores (CNT). Cuando yo estudié Derecho no habían derechos humanos, hubo un intento de crear la primera comisión de derechos humanos que la promovió Irma Flaquer, después ella fue desaparecida.
Desde joven yo trabajaba con grupos juveniles católicos, después trabajé y fui fundador del Comité pro Justicia y Paz, también trabajaba en formación de catequistas en el interior del país, así como en la escuela sindical que teníamos. Y precisamente por trabajar en esas dos cosas; era la época de Lucas García y a todo el mundo lo miraban como enemigo. En la misma CNT se da el allanamiento del 21 de junio de 1980 y secuestran a 27 líderes de la CNT, que nunca aparecieron. Tuvimos que cambiar nuestro estilo de vida, de ser una central sindical legal y pública a vivir semi escondidos, yo traté de permanecer en el país lo más posible y seguí trabajando con la iglesia, pero después ya me empezaba a buscar a mí. Yo salí el primer semestre de 1981 y salí con la idea de ir a Washington, primero fui a México y luego a Washington, pero fue una decisión intencional porque era tal el baño de sangre que era la posibilidad de hacer la denuncia.
Yo quería ir a un lugar donde pudiera hacer una denuncia, como ya hablaba un poquito de inglés fui a EE.UU., yo quería seguir siendo útil para mi país y en Washington está la OEA la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Entonces me erradiqué en Washington donde viví 12 años de exilio.
Después del golpe de Estado de Ríos Montt empiezan las masacres, recibimos una llamada especial de San Martín Jilotepeque y Comalapa Chimaltenango, entonces nos unimos varios guatemaltecos que estábamos en el exilio, entre ellos Rigoberta Menchú y nos decidimos a ir a la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York en 1982 para denunciar lo que estaba pasando, porque lo que más nos dolía es que pasaban horrores en mi país y el mundo no se enteraba. Entonces llevamos la denuncia y logramos una resolución en la Asamblea General, así comenzó el ciclo porque al año siguiente en febrero fuimos a la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra.
¿Qué aprendió viviendo en EE.UU.?
Con este ciclo de Naciones Unidas aprendí cómo funcionaba su sistema, en Washington conocí a la OEA y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y comencé a estudiar derechos humanos, en Guatemala no se daba ese curso en ese tiempo. Me empecé a vincular y a hacer denuncias ante la Comisión Interamericana y por último aprendí mucho de la política exterior y el sistema político norteamericano.
En ese tiempo logré crear con algunos amigos y colegas lo que llamábamos el comité de amigos de Guatemala en la cámara baja del congreso de EE.UU. donde había de seis a ocho congresistas que seguían todos los acontecimientos en Guatemala, ellos sacaban cartas y se pronunciaban. Conocí a mucha gente en el Senado que se interesaron profundamente en Guatemala y que para mi satisfacción siguen hasta el día de hoy interesados. Desde 1989 por parte de presidente Carter se cortó la ayuda militar de EE.UU. hacia Guatemala y hasta el día de hoy esa ayuda no ha regresado.
¿Cree que lo que usted vivió en los 80 es similar a lo que se vive actualmente en Guatemala?
No, creo que es totalmente distinto, desgraciadamente lo que heredamos del conflicto es una cultura de violencia y el tráfico de armas, pero creo que el desafío de hoy es más profundo, antes ese desafío era por dos fuerzas encontradas que permitió que ambos bandos llegarán a la conclusión de que continuar en conflicto no tenía sentido y que había que sentarse a negociar la paz.
Guatemala es un país en el que se pensó que la paz no podía suceder, por lo grave, violento y sangriento que había sido el conflicto; un país que pasó por genocidio digamos. Y sin embargo la paz sucedió y los acuerdos de paz son importantes; yo soy un gran reivindicador de los acuerdos de paz. Pero lo que no cambiamos fue la cultura que se quedó en el país de que todo se arregla con violencia y con balazos, pero el desafío de hoy es distinto, el desafío de hoy es el crimen organizado y es totalmente diferente. El crimen organizado no tiene posiciones ideológicas, no tiene agenda social, no tiene visión de Estado, el crimen organizado sólo quiere utilizar la debilidad del Estado para lucrar y beneficiarse, yo creo que Guatemala corre más peligro hoy que nunca porque el crimen organizado maneja tantos recursos, que está erosionando y socavando al Estado guatemalteco y por eso que hoy tenemos más muertes diarios que en el conflicto armado.
¿Cuándo y por qué decidió fundar el Centro para Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH)?
Lo fundé en Washington en 1990, porque a raíz de las masacres en Guatemala con la idea de presentar casos ante el sistema interamericano, en ese tiempo no habían organizaciones de ese tipo y así fue como iniciamos, presentando casos, en 1991 abrimos una oficina en Guatemala pero yo seguí en Washington y el propósito siempre fue la tramitación de casos.
Yo volví a Guatemala cuatro veces, volví en 1988, 1989 y 1992 cuando Rigoberta Menchú le dan el Premio Nobel. Cada vez que volvía era por un período breve y un acompañamiento internacional, realmente yo no volví a vivir en el país hasta el golpe de estado de Serrano, de hecho yo estaba aquí para el golpe en mayo de 1993, salimos todos corriendo cuando fue el golpe y regreso en junio cuando nombran a Ramiro De León Carpio presidente, pensé que esta eran mi gran oportunidad así que renuncié a todas las cosas que hacía en el exilio y me vine sólo, sin acompañamiento, mi santa madre me fue a recoger al aeropuerto, mi padre ya había fallecido y me instalé, incluso me recuerdo que di unas declaraciones de prensa para que el público viera que ya estaba aquí. Yo creo que mucha gente se sorprendió y especialmente el ejercito, pero como estaban en el proceso de composición porque el golpe de estado me dejaron quedarme y ya desde junio de 1993 que quedé, desde allí comenzamos a trasladar la operación de CALDH que estaba en Washington hacia Guatemala
¿Qué motivó a CALDH a presentar el primer caso de genocidio en contra de las dictaduras militares en Guatemala?
Siempre tuvimos voluntarios internacionales trabajando en CALDH, pero debo reconocer que tuvimos una pareja de abogados escoceses que hicieron el análisis legal del trabajo de este caso de genocidio, este caso es un caso clásico y se documentaron más de diez masacres en el país como ejemplos, lo que la Comisión de Esclarecimiento Histórico llamó genocidio parcial y local.
Según la Comisión de Esclarecimiento Histórico el genocidio comenzó en los últimos meses de Lucas García, más o menos en octubre de 1981, pero se agravó en los años de Ríos Montt 1982 y 1983. Podemos decir que en Guatemala tuvimos dos años y medio de genocidio en el país.
El caso de presentó en tribunales nacionales por la idea era hacer que el sistema nacional de justicia funcione, nosotros hicimos este esfuerzo porque calificaba plenamente la tipificación del delito de genocidio que está en el código penal guatemalteco, pero además porque creíamos que el sistema de justicia debe responder al crimen más horrendo que puede haber que es el genocidio, y tristemente el caso sigue abierto, está en el Ministerio Público, lleva algunos trámite pero desde que se presentó no ha avanzado mucho.
¿En qué consistió su trabajo como Comisionado Presidencial para los derechos humanos en Guatemala?
Fue una decisión muy difícil, yo le cueto a todo el mundo que a mí me alegró mucho que me llamaran porque no fue parte de un compromiso político, o sea, yo no hice campaña por la candidatura del presidente Berger, no era miembro de ningún partido político, si no que fue decisión del presidente Berger y el vicepresidente Stein ya electos, según me explicaron ellos, tenía interés en tomar el tema de derechos humanos y querían a alguien técnico que supiera del tema.
Yo puse tres condiciones y las tres las cumplieron, uno: que se tomara en serio el tema y se cambiaran las políticas de estado. Segundo: que dentro de esas políticas de estado lo más importante era el reconocimiento pleno de la verdad, todos los gobiernos anteriores se habían dedicado a negar las cosas, incluso el mismo presidente Arzú que había firmado la paz no quiso recibir el informo de la Comisión de la Verdad porque mencionaba genocidio. El tercero: es que de alguna forma en el espacio de derechos humanos me permitieran hacer algunos planteamientos y pronunciamientos públicos. Y debo decir que para crédito de ambos del presidente Berger y del vicepresidente Stein que cumplieron plenamente su palabra. El gobierno empezó el 14 de enero y para el 25 de febrero se hizo el relanzamiento de la agenda de la paz partiendo del reconocimiento pleno de la verdad, de que en Guatemala había sucedido atrocidades, violaciones a los derechos humanos, que el Estado era responsable y que había habido genocidio.
Eso es un cambio de política y la gente hoy no sé si lo recordará, pero para mí significó un cambio de política muy importante en el país del cual ningún gobierno posterior puede retroceder porque ya está reconocido. Esto se convirtió en reconocimiento ya en los casos individuales ante la corte Interamericana de Derechos Humanos, además se mantuvo una posición de honran la postura de las víctimas fue innumerable la cantidad de actos públicos, ya sea de reconocimiento y de honrar la memoria que se hicieron en el palacio, en los departamentos y en las localidades. En muchos fui yo y en muchos otros el vicepresidente Stein.
¿Qué pasos importantes logró realizar como consultor para la oficina del alto comisionado de los derechos humanos?
En Naciones Unidas existen procedimientos especiales y se establecen para impulsar ciertos derechos, allí hay grupos de trabajo y relatorías, como el grupo de trabajo de desapariciones forzadas y el grupo de trabajo de genocidios, así como la relatoría para la no violencia contra la mujer, la relatoría de la población en extrema pobreza y la relatoría en salud y vivienda. Cuando yo fui nombrado Relator uno automáticamente se convierte en asesor del alto comisionado de la ONU, no es que lo contraten a uno, sino es un función del término que se hace.
¿Qué beneficios cree que tiene Guatemala siendo usted el Relator para la libertad de expresión de Naciones Unidas?
Técnicamente uno no representa al país, el cargo de Relator es un cargo técnico e individual y se puede ser de cualquier parte del mundo y uno no representa a su país, no es como ser un embajador. Pero indirectamente yo sí creo que para Guatemala es importante ya que pueden darle más atención al tema, yo me recuerdo que el Relator para pueblos indígenas anterior no el actual, el Doctor Rodolfo Stavenhage, académico mexicano que causó gran impacto en México por todas sus posiciones. El Relator de educación es un costarricense que también ha contribuido firmemente a su país, esa es la posición que uno propone que el país se aproveche de tener un relator para aprovechar un tema, no es que uno cambie las cosas por las decisiones o políticas de estado, pero efectivamente uno puede aconsejarlo o acompañarlo.
¿Por qué decidió estudiar un postgrado en política extranjera de EE.UU.?
En ese tiempo yo tenía una gran amistad con el Doctor Piero Gleijeses que era el profesor de SAIS (School of Advanced International Studies) de la Johns Hopkins University, el ha escrito un libro clásico sobre el golpe de estado que se llama “Shattered Hope: The Guatemalan Revolution and the United States” En español se llama La Esperanza Rota y es el libro más importante sobre el golpe de estado de 1954.
Digamos si uno está en EE.UU. y especialmente en Washington es inevitable estudiar, pero por otro lado por la importancia que eso tiene para nuestro continente, pero para América Latina entender la política exterior norteamericana es un elemento clave. Yo quería hace un aporte para Guatemala y Centroamérica entendiendo estos procesos.
Debo decir que desde que salí como comisionado presidencial establecimos con todos los colegas que trabajábamos allí el Instituto DEMUS donde trabajo ahora, esta es mi base de trabajo y lo vemos como un instituto para construir la democracia desde los derechos humanos. Es allí donde se puede utilizar estas posibilidades, enfatizamos la formación de jóvenes, el liderazgo juvenil desde los derechos humanos en ciudadanía responsable, pero por la relatoría enfatizamos el tema de la comunicación y la libertad de expresión, que los jóvenes aprendan a usar Internet. Hemos desarrollado ya cuatro festivales nacionales de teatro usando el teatro como uno de los mecanismos de expresión, y estamos capacitando jóvenes en el manejo de la radio y televisión para que puedan hacer producciones voluntarias en sus mismas comunidades.
¿Cuál fue su reacción al saber que su nombre había sido presentado para obtener el Premio Nobel de la Paz en 2004?
Fue realmente muy emocionante, de hecho la decisión fue en 2004 la iniciativa en 2003, eso vino muy vinculado con los casos de genocidio que habíamos estado llevando como CALDH, la propuesta vino del Centro de Paz de Irlanda del Norte y fue apoyada por otros, pero en general se sentía que se alguien se atreve a hacer denuncias de genocidio en su propio país, en los tribunales, está haciendo una contribución a combatir el genocidio en el mundo y a desarrollar conciencia. Debo decir que se me nombró a mí, pero fue producto de un esfuerzo colectivo e institucional.
¿En qué consiste la iniciativa de ley No. 4087 que presentaron en el congreso?
Este proceso empezó desde la Comisión Presidencial de Derechos Humanos (COPREDE), allí teníamos una mesa de diálogo con las radios comunitarias, en el tema de libertad de expresión uno de los principios es la diversidad y el pluralismo, eso quiere decir que la libertad de expresión es de todos los sectores sociales y no de pocos, incluyendo la libertad de prensa, en la libertad de prensa se piensa en los grandes medios, por supuesto que esa existe y es un fundamento de la democracia y por eso le llaman el cuarto poder, pero prensa se puede hacer desde varios ángulos aun a nivel comunitario.
Entonces la división clásica de la libertad de expresión es que siempre tiene que haber medios comunitarios, comerciales y públicos, entendiendo públicos como los estatales de servicio público pero independiente, como sería el caso de canal de la academia de lenguas mayas. En toda América Latina cometimos el error de ver la comunicación bajo la óptica del tema comercial, permaneció lo comercial y se desplazo la comunicación pública al extremo de que en Guatemala la ley no contempla la clasificación de radios comunitarias, lo cual es un error, por eso que mucha gente sacó su radio y su antena de transmisión sin autorización, y se les llama radios piratas y se hizo toda una campaña al respecto, pero eso está equivocado, el problema es que Guatemala no tiene un mecanismo para establecer eso, sólo para radios comerciales y las radios comerciales sólo se establecen bajo el mecanismo de subasta, entonces la subasta sólo beneficial al que puede pagar más.
Entonces nosotros lo discutimos en la mesa y se elaboró colectivamente un proyecto de ley para definir las radios comunitarias, o el concepto de radio comunitaria. En lugar de modificar la ley de telecomunicaciones lo que hicimos fue crear un anexo a esta ley, para hacer una categoría nueva, pero fue asumida por diputados en el congreso, hay tres de ellos que son los diputados ponentes, nosotros lo único que hemos hecho es apoyar esa gestión de los diputados, y tengo entendido que la Comisión de Comunidades Indígenas del congreso ya dio también un informe favorable, lo cual nos alegra muchísimo.
¿Qué sucedió en Argentina que causó tanta conmoción en el congreso?
Lo llegué como Relator a Argentina y públicamente me pronuncié a favor de la clasificación que tenía Argentina, hicieron una nueva ley que le llaman ley de distribución de materiales audiovisuales, no le llamaron de telecomunicaciones porque no querían incluir telefonía y otros temas, sino era sólo para radio y televisión. Entonces en esa ley ellos hacen como techo máximo de frecuencia la tercera parte, el 33.3% para frecuencias comerciales, para comunitarias y para públicas.
Es un gran aporte, pero no lo pondría en porcentajes porque cada país maneja el cuadrante de diferente manera y podría estar saturado, pero me gusta que la ley de argentina salió adelante, por los monopolios ya que son un atentado a las leyes comerciales porque es competencia desleal, pero son un atentado a la libertad de expresión porque rompen la libertad de expresión y el pluralismo. Esta ley de Argentina es un gran paso porque combate a los monopolios y un gran paso para en la búsqueda de equidad y balance en el manejo de las frecuencias.
A la gente se le olvida y quieren manejar una frecuencia como una propiedad propia y son una propiedad pública, son del estado dadas en concesión, en usufructo. Entonces el estado debe de regular como las distribuye, no estoy en contra de la radio y televisión comercial, pero sí creo que debe regularse un mejor uso, la televisión abierta en Guatemala es un total monopolio de una sólo persona, esto el ilegal en términos internacionales, por lo que creo que Guatemala debe fijarse más en esto y modificar su marco legal. En este caso Argentina fue el ejemplo, y la discusión fue que algunos partidos políticos de oposición más vinculados a los medios grandes de comunicación protestaron de que porque yo avalaba esta ley, que si no violentaba la libertad de expresión el poner techos, yo expliqué que no, que al contrario que la libertad de expresión se garantizaba porque tanto tiene de libertad de expresión una comunidad indígena en Tucumán en el norte de Argentina, como lo tiene un grupo empresarial en Buenos Aires.
¿En qué otros proyectos ha trabajado con Rigoberta Menchú?
Básicamente con Rigoberta lo que nos amarra es una gran amistad, yo apoyo sus gestiones en la Fundación Rigoberta Menchú y el caso de genocidio que tienen en la audiencia nacional de España, no tenemos proyectos conjuntos pero sí somos muy amigos, trabajamos juntos en los años de exilio cuando hacíamos el trabajo ante Naciones Unidas. Me parece que la iniciativa del movimiento Winaq que ella tiene es excelente, yo le he manifestado mi apoyo si en algo podemos colaborar en la formación de los cuadros de Winaq, que me parece increíble.
Cuando ella se lanzó a la presidencia para mí más allá de si pudiera o no ganar, resultó ser muy simbólico que una mujer maya de origen rural pudiera lanzarse a la presidencia, ella rompió un paradigma y desde entonces la vida política creo que cambió y abrió espacios. Yo creo que Rigoberta es un gran símbolo de los derechos humanos y de los derechos del pueblo maya guatemalteco, por eso yo la apoyo en todas las gestiones que ella pueda hacer en este sentido.
¿Qué similitud ha encontrado en países como Nepal o Hungría a la problemática de libertad de expresión que existe en Guatemala?
Nepal es un caso interesante porque es un país de mucha multiculturalidad, no es de los más grandes en el contexto de India y China que son sus dos vecinos, sin embargo tiene más de 200 idiomas en su entorno y tiene una tremenda experiencia en radios comunitarias, en Nepal tuvieron que luchar, precisamente por los 200 idiomas y la diversidad cultural, tuvieron para lograr las radios comunitarias. En América Latina uno de los países con mayor trayectoria es Paraguay que tampoco es muy conocido en cuanto a la comunicación comunitaria.
En el caso de Hungría fue interesante ver el caso de la población Roma, los migrantes, mal llamados anteriormente como Gitanos. A pesar de ser una población móvil ellos ya han establecido una radio en Budapest, en su idioma, además tienen toda una reivindicación de sus derechos y la Universidad de Budapest tiene todo un departamento de comunicación muy efectivo muy importante en el tema de libertad de expresión, porque ha habido una lucha por tener acceso a los medios alternativos de comunicación.
¿Qué temas aborda cuando visita varios países como Relator para la libertad de expresión?
Siempre cambia de temas, yo dentro de poco voy a Holanda en el contexto de dos universidades, la de Ámsterdam y la de Essex de Inglaterra para hablar de la libertad de expresión, y doy un curso a la cancillería de Holanda; me da mucha risa que un guatemalteco esté dando cursos a una cancillería europea. Después voy a Corea y eso sí me entusiasma mucho con el tema del Internet, Corea es el país con más interconectividad en Asia ya que el 80% de la población está conectada electrónicamente, más que Japón ya que uno piensa en Japón como el gran imperio de la tecnología, el cual lo es, pero Corea ha invertido mucho en la accesibilidad a Internet en su población y esto es un salto importante, entonces hay que ver cómo lo lograron y con cuánta libertad se maneja.
Para mí el Internet, que va a ser mi informe del año entrante, tiene dos aspectos que analizar, uno sería la libertad de expresión vía Internet la no censura, pero por otros lado es el acceso porque el Internet no debe ser privilegio económico, sino debe ser un derecho económico social; no hay posibilidades de desarrollo económico para una comunidad si no tiene acceso a la comunicación electrónica, por eso todos los estados deben lograr que hasta la comunidad más pobre y más remota tenga acceso a Internet, y este tema va a ser una de mis prioridades.
¿Cuáles son algunos de los proyectos que está trabajando con los jóvenes actualmente?
Nosotros diseñamos la política nacional de prevención de violencia juvenil, con el tema de las maras y de la violencia. No se implementó a mí gusto a nivel nacional, nosotros lo que hicimos fue trasladarla a nivel municipal haciendo planes locales de prevención, y allí hemos tenido mucho éxito, porque si hay un alcalde con voluntad y uno logra involucrar a los padres de familia, escuelas y jóvenes se vuelve perfectamente exitoso un plan de prevención.
Estos planes de prevención son multidisciplinarios, hacemos una escuela para padres porque muchos padres no saben cómo atender a sus hijos, responder a sus necesidades y cómo imponer disciplina sin violencia, es decir, hay temas elementales. El uso positivo del tiempo libre, creemos que escuelas abiertas es un excelente programa que tiene resultados maravillosos, creemos que es importante darle a los jóvenes actividades de arte y de deporte, por eso hacemos el festival de teatro por ejemplo. Por otro lado creemos que es importante que los jóvenes se expresen, por eso las escuelas deben de reflejar un espacio de reflexión y respeto mutuo dentro de la misma, desde el tema de la violencia verbal, los apodos y ofensas, hay que ir rompiendo eso.
Digamos es importante fortalecer el plan escolar, pero en plan de emergencia es importante a corto plazo crear mecanismos alternos de formación técnica para el trabajo, porque lo que está sucediendo es los jóvenes que se meten a las maras o que están en actividades delictivas es que los jóvenes había abandonado la escolaridad en alguna etapa de su vida; la escolaridad no sólo da conocimiento y capacidad para el trabajo, sino también da normas de convivencia e ir a la escuela es aprender a convivir con ciertos criterios de disciplina y de orden.
Lo segundo es el desempleo, porque como abandonaron la escuela no están calificados para nada, entonces esto los frustra muchísimo y por consiguiente la sobrevivencia, ya que si no están calificados para el trabajo no consiguen empleo, entonces cómo establecen su sobrevivencia, allí es cuando viene el atractivo de actividades ilícitas. Otro muy importante es que casi todos los que hacen violencia fueron víctimas de violencia en su infancia y crecieron en ese ambiente y cultura de violencia, incluso las expresiones como “este patojo tan necio que es, a leñazos va a entender”, eso de a leñazos es a veces es muy literal, entonces si los niños o niñas han sido víctimas de violencia eventualmente van a reproducir esos patrones, pero si tenemos claras esas tres sabemos que hay que erradicar la violencia infantil, hay que evitar la deserción escolar o a quienes han dejado la escuela generarles alternativas de capacitación para el trabajo, y después hay que generar empleo para los jóvenes. Estos son mecanismos que suenas simples pero obviamente son procesos muy complejos.
¿Qué mensaje les puede dar a los jóvenes que actualmente quieren salir de Guatemala?
Es un tema difícil porque a mí me duele que los jóvenes se vayan a buscar trabajo o a estudiar, yo personalmente lamento eso, creo que es importante tratar de jugárselas en el país y tratar de sacar a Guatemala adelante, lo importante es comprometernos con la transformación del país, porque si tenemos que reconocer que tenemos un Estado que no responde ni al tema de seguridad ni al tema de justicia, ni de educación y salud ni tampoco de empleo. Pero si no resolvemos el problema de la seguridad y justicia no vamos a poder resolver todo lo demás.
Yo pude haberme quedado en Washington pero mi opción fue volver y jugármelas por Guatemala, sin embargo no juzgo a quienes se van, entiendo que los niveles de violencia en algunos barrios y localidades son tan intensos que para un padre de familia es legítimo pensar en resguardar a sus hijas e hijos.
¿Qué puede concluir acerca del funcionamiento actual del Estado?
En Guatemala somos muy lamentosos, pero estamos viviendo momentos muy difíciles, hay más muertos diarios que durante el conflicto, somos el único país en el continente que tiene más del 50% de desnutrición crónica infantil, ni Haití que es el más pobre y sin embargo somos un país agrícola. Yo creo que estamos llegando a un punto de reflexión y esto pasa por el Estado, primero tenemos que transformar al Estado.
El esfuerzo que hicimos con el vicepresidente Stein para crear la Cicig no era para hacer de la Cicig una alternativa para el sistema de justicia guatemalteca, ha sido muy exitosa y me alegra pero era para demostrar que sí se puede hacer investigaciones serias, pero con la idea que el sistema de justicia guatemalteco las tome y la haga, entonces yo creo que debe haber un compromiso del Estado, tenemos que reformar el sistema educativo para que la educación y la salud lleguen a todos, pero eso también implica recursos y el tema tributario sigue siendo tabú por la corrupción del gobierno o de los funcionarios, yo creo que ha habido corrupción siempre, pero la corrupción no es escusa, claro que hay que combatir la corrupción con transparencia y con la justicia, pero son dos temas distintos, primero hay que fortalecer al Estado, tenemos que ser ciudadanos responsables; Guatemala así como tiene la más alta tasa de desnutrición tiene también la más baja tributación fiscal.
Yo si creo que tenemos que hacer la reflexión que cambiar al Estado, crear uno que funcione efectivamente y con honestidad implica recursos, en Europa por ejemplo, el caso de Finlandia que tiene el mayor nivel de educación, el mayor nivel de competitividad en el mundo, el mayor nivel de interconexión eléctrica es al mismo tiempo el de más alta tributación, entonces las dos cosas van de la mano, uno no puede pedir si no está dispuesto a contribuir, yo creo que es la reflexión que debemos hacer, es el momento decisivo para cambiar a este Estado disfuncional que tenemos.
Por Alfredo Jop
Conociendo a Frank La Rue from Alfredo Jop on Vimeo.
Frank La Rue ha trabajado en los derechos humanos durante los últimos 25 años, es el fundador del Centro para la Acción Legal para los Derechos Humanos (CALDH), que se convirtió en la primera ONG de Guatemala en tratar los casos de violaciones de derechos humanos en el sistema interamericano.
Frank La Rue ha servido previamente como comisionado presidencial para los derechos humanos en Guatemala, como asesor de derechos humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Guatemala y como un consultor de la oficina del alto comisionado para los derechos humanos.
Siendo activista de derechos humanos, su nombre fue presentado a la comisión del Premio Nobel de la Paz en 2004.
Cuenta con una Licenciatura en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de San Carlos de Guatemala, así como un título de Posgrado en Política Exterior de los EE.UU. de la Universidad Johns Hopkins.
Actualmente es el Relator de Libertad de Expresión de las Naciones Unidas.
Entrevista:
¿Cuáles fueron las razones o motivos que lo llevaron a salir de Guatemala en 1981?
Desde el año 1975 yo trabajaba con dos instituciones, una era mi trabajo formal y en la otra estaba como voluntario. Yo trabajaba para la Central Nacional para Trabajadores (CNT). Cuando yo estudié Derecho no habían derechos humanos, hubo un intento de crear la primera comisión de derechos humanos que la promovió Irma Flaquer, después ella fue desaparecida.
Desde joven yo trabajaba con grupos juveniles católicos, después trabajé y fui fundador del Comité pro Justicia y Paz, también trabajaba en formación de catequistas en el interior del país, así como en la escuela sindical que teníamos. Y precisamente por trabajar en esas dos cosas; era la época de Lucas García y a todo el mundo lo miraban como enemigo. En la misma CNT se da el allanamiento del 21 de junio de 1980 y secuestran a 27 líderes de la CNT, que nunca aparecieron. Tuvimos que cambiar nuestro estilo de vida, de ser una central sindical legal y pública a vivir semi escondidos, yo traté de permanecer en el país lo más posible y seguí trabajando con la iglesia, pero después ya me empezaba a buscar a mí. Yo salí el primer semestre de 1981 y salí con la idea de ir a Washington, primero fui a México y luego a Washington, pero fue una decisión intencional porque era tal el baño de sangre que era la posibilidad de hacer la denuncia.
Yo quería ir a un lugar donde pudiera hacer una denuncia, como ya hablaba un poquito de inglés fui a EE.UU., yo quería seguir siendo útil para mi país y en Washington está la OEA la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Entonces me erradiqué en Washington donde viví 12 años de exilio.
Después del golpe de Estado de Ríos Montt empiezan las masacres, recibimos una llamada especial de San Martín Jilotepeque y Comalapa Chimaltenango, entonces nos unimos varios guatemaltecos que estábamos en el exilio, entre ellos Rigoberta Menchú y nos decidimos a ir a la Asamblea General de Naciones Unidas en Nueva York en 1982 para denunciar lo que estaba pasando, porque lo que más nos dolía es que pasaban horrores en mi país y el mundo no se enteraba. Entonces llevamos la denuncia y logramos una resolución en la Asamblea General, así comenzó el ciclo porque al año siguiente en febrero fuimos a la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas en Ginebra.
¿Qué aprendió viviendo en EE.UU.?
Con este ciclo de Naciones Unidas aprendí cómo funcionaba su sistema, en Washington conocí a la OEA y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y comencé a estudiar derechos humanos, en Guatemala no se daba ese curso en ese tiempo. Me empecé a vincular y a hacer denuncias ante la Comisión Interamericana y por último aprendí mucho de la política exterior y el sistema político norteamericano.
En ese tiempo logré crear con algunos amigos y colegas lo que llamábamos el comité de amigos de Guatemala en la cámara baja del congreso de EE.UU. donde había de seis a ocho congresistas que seguían todos los acontecimientos en Guatemala, ellos sacaban cartas y se pronunciaban. Conocí a mucha gente en el Senado que se interesaron profundamente en Guatemala y que para mi satisfacción siguen hasta el día de hoy interesados. Desde 1989 por parte de presidente Carter se cortó la ayuda militar de EE.UU. hacia Guatemala y hasta el día de hoy esa ayuda no ha regresado.
¿Cree que lo que usted vivió en los 80 es similar a lo que se vive actualmente en Guatemala?
No, creo que es totalmente distinto, desgraciadamente lo que heredamos del conflicto es una cultura de violencia y el tráfico de armas, pero creo que el desafío de hoy es más profundo, antes ese desafío era por dos fuerzas encontradas que permitió que ambos bandos llegarán a la conclusión de que continuar en conflicto no tenía sentido y que había que sentarse a negociar la paz.
Guatemala es un país en el que se pensó que la paz no podía suceder, por lo grave, violento y sangriento que había sido el conflicto; un país que pasó por genocidio digamos. Y sin embargo la paz sucedió y los acuerdos de paz son importantes; yo soy un gran reivindicador de los acuerdos de paz. Pero lo que no cambiamos fue la cultura que se quedó en el país de que todo se arregla con violencia y con balazos, pero el desafío de hoy es distinto, el desafío de hoy es el crimen organizado y es totalmente diferente. El crimen organizado no tiene posiciones ideológicas, no tiene agenda social, no tiene visión de Estado, el crimen organizado sólo quiere utilizar la debilidad del Estado para lucrar y beneficiarse, yo creo que Guatemala corre más peligro hoy que nunca porque el crimen organizado maneja tantos recursos, que está erosionando y socavando al Estado guatemalteco y por eso que hoy tenemos más muertes diarios que en el conflicto armado.
¿Cuándo y por qué decidió fundar el Centro para Acción Legal en Derechos Humanos (CALDH)?
Lo fundé en Washington en 1990, porque a raíz de las masacres en Guatemala con la idea de presentar casos ante el sistema interamericano, en ese tiempo no habían organizaciones de ese tipo y así fue como iniciamos, presentando casos, en 1991 abrimos una oficina en Guatemala pero yo seguí en Washington y el propósito siempre fue la tramitación de casos.
Yo volví a Guatemala cuatro veces, volví en 1988, 1989 y 1992 cuando Rigoberta Menchú le dan el Premio Nobel. Cada vez que volvía era por un período breve y un acompañamiento internacional, realmente yo no volví a vivir en el país hasta el golpe de estado de Serrano, de hecho yo estaba aquí para el golpe en mayo de 1993, salimos todos corriendo cuando fue el golpe y regreso en junio cuando nombran a Ramiro De León Carpio presidente, pensé que esta eran mi gran oportunidad así que renuncié a todas las cosas que hacía en el exilio y me vine sólo, sin acompañamiento, mi santa madre me fue a recoger al aeropuerto, mi padre ya había fallecido y me instalé, incluso me recuerdo que di unas declaraciones de prensa para que el público viera que ya estaba aquí. Yo creo que mucha gente se sorprendió y especialmente el ejercito, pero como estaban en el proceso de composición porque el golpe de estado me dejaron quedarme y ya desde junio de 1993 que quedé, desde allí comenzamos a trasladar la operación de CALDH que estaba en Washington hacia Guatemala
¿Qué motivó a CALDH a presentar el primer caso de genocidio en contra de las dictaduras militares en Guatemala?
Siempre tuvimos voluntarios internacionales trabajando en CALDH, pero debo reconocer que tuvimos una pareja de abogados escoceses que hicieron el análisis legal del trabajo de este caso de genocidio, este caso es un caso clásico y se documentaron más de diez masacres en el país como ejemplos, lo que la Comisión de Esclarecimiento Histórico llamó genocidio parcial y local.
Según la Comisión de Esclarecimiento Histórico el genocidio comenzó en los últimos meses de Lucas García, más o menos en octubre de 1981, pero se agravó en los años de Ríos Montt 1982 y 1983. Podemos decir que en Guatemala tuvimos dos años y medio de genocidio en el país.
El caso de presentó en tribunales nacionales por la idea era hacer que el sistema nacional de justicia funcione, nosotros hicimos este esfuerzo porque calificaba plenamente la tipificación del delito de genocidio que está en el código penal guatemalteco, pero además porque creíamos que el sistema de justicia debe responder al crimen más horrendo que puede haber que es el genocidio, y tristemente el caso sigue abierto, está en el Ministerio Público, lleva algunos trámite pero desde que se presentó no ha avanzado mucho.
¿En qué consistió su trabajo como Comisionado Presidencial para los derechos humanos en Guatemala?
Fue una decisión muy difícil, yo le cueto a todo el mundo que a mí me alegró mucho que me llamaran porque no fue parte de un compromiso político, o sea, yo no hice campaña por la candidatura del presidente Berger, no era miembro de ningún partido político, si no que fue decisión del presidente Berger y el vicepresidente Stein ya electos, según me explicaron ellos, tenía interés en tomar el tema de derechos humanos y querían a alguien técnico que supiera del tema.
Yo puse tres condiciones y las tres las cumplieron, uno: que se tomara en serio el tema y se cambiaran las políticas de estado. Segundo: que dentro de esas políticas de estado lo más importante era el reconocimiento pleno de la verdad, todos los gobiernos anteriores se habían dedicado a negar las cosas, incluso el mismo presidente Arzú que había firmado la paz no quiso recibir el informo de la Comisión de la Verdad porque mencionaba genocidio. El tercero: es que de alguna forma en el espacio de derechos humanos me permitieran hacer algunos planteamientos y pronunciamientos públicos. Y debo decir que para crédito de ambos del presidente Berger y del vicepresidente Stein que cumplieron plenamente su palabra. El gobierno empezó el 14 de enero y para el 25 de febrero se hizo el relanzamiento de la agenda de la paz partiendo del reconocimiento pleno de la verdad, de que en Guatemala había sucedido atrocidades, violaciones a los derechos humanos, que el Estado era responsable y que había habido genocidio.
Eso es un cambio de política y la gente hoy no sé si lo recordará, pero para mí significó un cambio de política muy importante en el país del cual ningún gobierno posterior puede retroceder porque ya está reconocido. Esto se convirtió en reconocimiento ya en los casos individuales ante la corte Interamericana de Derechos Humanos, además se mantuvo una posición de honran la postura de las víctimas fue innumerable la cantidad de actos públicos, ya sea de reconocimiento y de honrar la memoria que se hicieron en el palacio, en los departamentos y en las localidades. En muchos fui yo y en muchos otros el vicepresidente Stein.
¿Qué pasos importantes logró realizar como consultor para la oficina del alto comisionado de los derechos humanos?
En Naciones Unidas existen procedimientos especiales y se establecen para impulsar ciertos derechos, allí hay grupos de trabajo y relatorías, como el grupo de trabajo de desapariciones forzadas y el grupo de trabajo de genocidios, así como la relatoría para la no violencia contra la mujer, la relatoría de la población en extrema pobreza y la relatoría en salud y vivienda. Cuando yo fui nombrado Relator uno automáticamente se convierte en asesor del alto comisionado de la ONU, no es que lo contraten a uno, sino es un función del término que se hace.
¿Qué beneficios cree que tiene Guatemala siendo usted el Relator para la libertad de expresión de Naciones Unidas?
Técnicamente uno no representa al país, el cargo de Relator es un cargo técnico e individual y se puede ser de cualquier parte del mundo y uno no representa a su país, no es como ser un embajador. Pero indirectamente yo sí creo que para Guatemala es importante ya que pueden darle más atención al tema, yo me recuerdo que el Relator para pueblos indígenas anterior no el actual, el Doctor Rodolfo Stavenhage, académico mexicano que causó gran impacto en México por todas sus posiciones. El Relator de educación es un costarricense que también ha contribuido firmemente a su país, esa es la posición que uno propone que el país se aproveche de tener un relator para aprovechar un tema, no es que uno cambie las cosas por las decisiones o políticas de estado, pero efectivamente uno puede aconsejarlo o acompañarlo.
¿Por qué decidió estudiar un postgrado en política extranjera de EE.UU.?
En ese tiempo yo tenía una gran amistad con el Doctor Piero Gleijeses que era el profesor de SAIS (School of Advanced International Studies) de la Johns Hopkins University, el ha escrito un libro clásico sobre el golpe de estado que se llama “Shattered Hope: The Guatemalan Revolution and the United States” En español se llama La Esperanza Rota y es el libro más importante sobre el golpe de estado de 1954.
Digamos si uno está en EE.UU. y especialmente en Washington es inevitable estudiar, pero por otro lado por la importancia que eso tiene para nuestro continente, pero para América Latina entender la política exterior norteamericana es un elemento clave. Yo quería hace un aporte para Guatemala y Centroamérica entendiendo estos procesos.
Debo decir que desde que salí como comisionado presidencial establecimos con todos los colegas que trabajábamos allí el Instituto DEMUS donde trabajo ahora, esta es mi base de trabajo y lo vemos como un instituto para construir la democracia desde los derechos humanos. Es allí donde se puede utilizar estas posibilidades, enfatizamos la formación de jóvenes, el liderazgo juvenil desde los derechos humanos en ciudadanía responsable, pero por la relatoría enfatizamos el tema de la comunicación y la libertad de expresión, que los jóvenes aprendan a usar Internet. Hemos desarrollado ya cuatro festivales nacionales de teatro usando el teatro como uno de los mecanismos de expresión, y estamos capacitando jóvenes en el manejo de la radio y televisión para que puedan hacer producciones voluntarias en sus mismas comunidades.
¿Cuál fue su reacción al saber que su nombre había sido presentado para obtener el Premio Nobel de la Paz en 2004?
Fue realmente muy emocionante, de hecho la decisión fue en 2004 la iniciativa en 2003, eso vino muy vinculado con los casos de genocidio que habíamos estado llevando como CALDH, la propuesta vino del Centro de Paz de Irlanda del Norte y fue apoyada por otros, pero en general se sentía que se alguien se atreve a hacer denuncias de genocidio en su propio país, en los tribunales, está haciendo una contribución a combatir el genocidio en el mundo y a desarrollar conciencia. Debo decir que se me nombró a mí, pero fue producto de un esfuerzo colectivo e institucional.
¿En qué consiste la iniciativa de ley No. 4087 que presentaron en el congreso?
Este proceso empezó desde la Comisión Presidencial de Derechos Humanos (COPREDE), allí teníamos una mesa de diálogo con las radios comunitarias, en el tema de libertad de expresión uno de los principios es la diversidad y el pluralismo, eso quiere decir que la libertad de expresión es de todos los sectores sociales y no de pocos, incluyendo la libertad de prensa, en la libertad de prensa se piensa en los grandes medios, por supuesto que esa existe y es un fundamento de la democracia y por eso le llaman el cuarto poder, pero prensa se puede hacer desde varios ángulos aun a nivel comunitario.
Entonces la división clásica de la libertad de expresión es que siempre tiene que haber medios comunitarios, comerciales y públicos, entendiendo públicos como los estatales de servicio público pero independiente, como sería el caso de canal de la academia de lenguas mayas. En toda América Latina cometimos el error de ver la comunicación bajo la óptica del tema comercial, permaneció lo comercial y se desplazo la comunicación pública al extremo de que en Guatemala la ley no contempla la clasificación de radios comunitarias, lo cual es un error, por eso que mucha gente sacó su radio y su antena de transmisión sin autorización, y se les llama radios piratas y se hizo toda una campaña al respecto, pero eso está equivocado, el problema es que Guatemala no tiene un mecanismo para establecer eso, sólo para radios comerciales y las radios comerciales sólo se establecen bajo el mecanismo de subasta, entonces la subasta sólo beneficial al que puede pagar más.
Entonces nosotros lo discutimos en la mesa y se elaboró colectivamente un proyecto de ley para definir las radios comunitarias, o el concepto de radio comunitaria. En lugar de modificar la ley de telecomunicaciones lo que hicimos fue crear un anexo a esta ley, para hacer una categoría nueva, pero fue asumida por diputados en el congreso, hay tres de ellos que son los diputados ponentes, nosotros lo único que hemos hecho es apoyar esa gestión de los diputados, y tengo entendido que la Comisión de Comunidades Indígenas del congreso ya dio también un informe favorable, lo cual nos alegra muchísimo.
¿Qué sucedió en Argentina que causó tanta conmoción en el congreso?
Lo llegué como Relator a Argentina y públicamente me pronuncié a favor de la clasificación que tenía Argentina, hicieron una nueva ley que le llaman ley de distribución de materiales audiovisuales, no le llamaron de telecomunicaciones porque no querían incluir telefonía y otros temas, sino era sólo para radio y televisión. Entonces en esa ley ellos hacen como techo máximo de frecuencia la tercera parte, el 33.3% para frecuencias comerciales, para comunitarias y para públicas.
Es un gran aporte, pero no lo pondría en porcentajes porque cada país maneja el cuadrante de diferente manera y podría estar saturado, pero me gusta que la ley de argentina salió adelante, por los monopolios ya que son un atentado a las leyes comerciales porque es competencia desleal, pero son un atentado a la libertad de expresión porque rompen la libertad de expresión y el pluralismo. Esta ley de Argentina es un gran paso porque combate a los monopolios y un gran paso para en la búsqueda de equidad y balance en el manejo de las frecuencias.
A la gente se le olvida y quieren manejar una frecuencia como una propiedad propia y son una propiedad pública, son del estado dadas en concesión, en usufructo. Entonces el estado debe de regular como las distribuye, no estoy en contra de la radio y televisión comercial, pero sí creo que debe regularse un mejor uso, la televisión abierta en Guatemala es un total monopolio de una sólo persona, esto el ilegal en términos internacionales, por lo que creo que Guatemala debe fijarse más en esto y modificar su marco legal. En este caso Argentina fue el ejemplo, y la discusión fue que algunos partidos políticos de oposición más vinculados a los medios grandes de comunicación protestaron de que porque yo avalaba esta ley, que si no violentaba la libertad de expresión el poner techos, yo expliqué que no, que al contrario que la libertad de expresión se garantizaba porque tanto tiene de libertad de expresión una comunidad indígena en Tucumán en el norte de Argentina, como lo tiene un grupo empresarial en Buenos Aires.
¿En qué otros proyectos ha trabajado con Rigoberta Menchú?
Básicamente con Rigoberta lo que nos amarra es una gran amistad, yo apoyo sus gestiones en la Fundación Rigoberta Menchú y el caso de genocidio que tienen en la audiencia nacional de España, no tenemos proyectos conjuntos pero sí somos muy amigos, trabajamos juntos en los años de exilio cuando hacíamos el trabajo ante Naciones Unidas. Me parece que la iniciativa del movimiento Winaq que ella tiene es excelente, yo le he manifestado mi apoyo si en algo podemos colaborar en la formación de los cuadros de Winaq, que me parece increíble.
Cuando ella se lanzó a la presidencia para mí más allá de si pudiera o no ganar, resultó ser muy simbólico que una mujer maya de origen rural pudiera lanzarse a la presidencia, ella rompió un paradigma y desde entonces la vida política creo que cambió y abrió espacios. Yo creo que Rigoberta es un gran símbolo de los derechos humanos y de los derechos del pueblo maya guatemalteco, por eso yo la apoyo en todas las gestiones que ella pueda hacer en este sentido.
¿Qué similitud ha encontrado en países como Nepal o Hungría a la problemática de libertad de expresión que existe en Guatemala?Nepal es un caso interesante porque es un país de mucha multiculturalidad, no es de los más grandes en el contexto de India y China que son sus dos vecinos, sin embargo tiene más de 200 idiomas en su entorno y tiene una tremenda experiencia en radios comunitarias, en Nepal tuvieron que luchar, precisamente por los 200 idiomas y la diversidad cultural, tuvieron para lograr las radios comunitarias. En América Latina uno de los países con mayor trayectoria es Paraguay que tampoco es muy conocido en cuanto a la comunicación comunitaria.
En el caso de Hungría fue interesante ver el caso de la población Roma, los migrantes, mal llamados anteriormente como Gitanos. A pesar de ser una población móvil ellos ya han establecido una radio en Budapest, en su idioma, además tienen toda una reivindicación de sus derechos y la Universidad de Budapest tiene todo un departamento de comunicación muy efectivo muy importante en el tema de libertad de expresión, porque ha habido una lucha por tener acceso a los medios alternativos de comunicación.
¿Qué temas aborda cuando visita varios países como Relator para la libertad de expresión?
Siempre cambia de temas, yo dentro de poco voy a Holanda en el contexto de dos universidades, la de Ámsterdam y la de Essex de Inglaterra para hablar de la libertad de expresión, y doy un curso a la cancillería de Holanda; me da mucha risa que un guatemalteco esté dando cursos a una cancillería europea. Después voy a Corea y eso sí me entusiasma mucho con el tema del Internet, Corea es el país con más interconectividad en Asia ya que el 80% de la población está conectada electrónicamente, más que Japón ya que uno piensa en Japón como el gran imperio de la tecnología, el cual lo es, pero Corea ha invertido mucho en la accesibilidad a Internet en su población y esto es un salto importante, entonces hay que ver cómo lo lograron y con cuánta libertad se maneja.
Para mí el Internet, que va a ser mi informe del año entrante, tiene dos aspectos que analizar, uno sería la libertad de expresión vía Internet la no censura, pero por otros lado es el acceso porque el Internet no debe ser privilegio económico, sino debe ser un derecho económico social; no hay posibilidades de desarrollo económico para una comunidad si no tiene acceso a la comunicación electrónica, por eso todos los estados deben lograr que hasta la comunidad más pobre y más remota tenga acceso a Internet, y este tema va a ser una de mis prioridades.
¿Cuáles son algunos de los proyectos que está trabajando con los jóvenes actualmente?
Nosotros diseñamos la política nacional de prevención de violencia juvenil, con el tema de las maras y de la violencia. No se implementó a mí gusto a nivel nacional, nosotros lo que hicimos fue trasladarla a nivel municipal haciendo planes locales de prevención, y allí hemos tenido mucho éxito, porque si hay un alcalde con voluntad y uno logra involucrar a los padres de familia, escuelas y jóvenes se vuelve perfectamente exitoso un plan de prevención.
Estos planes de prevención son multidisciplinarios, hacemos una escuela para padres porque muchos padres no saben cómo atender a sus hijos, responder a sus necesidades y cómo imponer disciplina sin violencia, es decir, hay temas elementales. El uso positivo del tiempo libre, creemos que escuelas abiertas es un excelente programa que tiene resultados maravillosos, creemos que es importante darle a los jóvenes actividades de arte y de deporte, por eso hacemos el festival de teatro por ejemplo. Por otro lado creemos que es importante que los jóvenes se expresen, por eso las escuelas deben de reflejar un espacio de reflexión y respeto mutuo dentro de la misma, desde el tema de la violencia verbal, los apodos y ofensas, hay que ir rompiendo eso.
Digamos es importante fortalecer el plan escolar, pero en plan de emergencia es importante a corto plazo crear mecanismos alternos de formación técnica para el trabajo, porque lo que está sucediendo es los jóvenes que se meten a las maras o que están en actividades delictivas es que los jóvenes había abandonado la escolaridad en alguna etapa de su vida; la escolaridad no sólo da conocimiento y capacidad para el trabajo, sino también da normas de convivencia e ir a la escuela es aprender a convivir con ciertos criterios de disciplina y de orden.
Lo segundo es el desempleo, porque como abandonaron la escuela no están calificados para nada, entonces esto los frustra muchísimo y por consiguiente la sobrevivencia, ya que si no están calificados para el trabajo no consiguen empleo, entonces cómo establecen su sobrevivencia, allí es cuando viene el atractivo de actividades ilícitas. Otro muy importante es que casi todos los que hacen violencia fueron víctimas de violencia en su infancia y crecieron en ese ambiente y cultura de violencia, incluso las expresiones como “este patojo tan necio que es, a leñazos va a entender”, eso de a leñazos es a veces es muy literal, entonces si los niños o niñas han sido víctimas de violencia eventualmente van a reproducir esos patrones, pero si tenemos claras esas tres sabemos que hay que erradicar la violencia infantil, hay que evitar la deserción escolar o a quienes han dejado la escuela generarles alternativas de capacitación para el trabajo, y después hay que generar empleo para los jóvenes. Estos son mecanismos que suenas simples pero obviamente son procesos muy complejos.
¿Qué mensaje les puede dar a los jóvenes que actualmente quieren salir de Guatemala?
Es un tema difícil porque a mí me duele que los jóvenes se vayan a buscar trabajo o a estudiar, yo personalmente lamento eso, creo que es importante tratar de jugárselas en el país y tratar de sacar a Guatemala adelante, lo importante es comprometernos con la transformación del país, porque si tenemos que reconocer que tenemos un Estado que no responde ni al tema de seguridad ni al tema de justicia, ni de educación y salud ni tampoco de empleo. Pero si no resolvemos el problema de la seguridad y justicia no vamos a poder resolver todo lo demás.
Yo pude haberme quedado en Washington pero mi opción fue volver y jugármelas por Guatemala, sin embargo no juzgo a quienes se van, entiendo que los niveles de violencia en algunos barrios y localidades son tan intensos que para un padre de familia es legítimo pensar en resguardar a sus hijas e hijos.
¿Qué puede concluir acerca del funcionamiento actual del Estado?
En Guatemala somos muy lamentosos, pero estamos viviendo momentos muy difíciles, hay más muertos diarios que durante el conflicto, somos el único país en el continente que tiene más del 50% de desnutrición crónica infantil, ni Haití que es el más pobre y sin embargo somos un país agrícola. Yo creo que estamos llegando a un punto de reflexión y esto pasa por el Estado, primero tenemos que transformar al Estado.
El esfuerzo que hicimos con el vicepresidente Stein para crear la Cicig no era para hacer de la Cicig una alternativa para el sistema de justicia guatemalteca, ha sido muy exitosa y me alegra pero era para demostrar que sí se puede hacer investigaciones serias, pero con la idea que el sistema de justicia guatemalteco las tome y la haga, entonces yo creo que debe haber un compromiso del Estado, tenemos que reformar el sistema educativo para que la educación y la salud lleguen a todos, pero eso también implica recursos y el tema tributario sigue siendo tabú por la corrupción del gobierno o de los funcionarios, yo creo que ha habido corrupción siempre, pero la corrupción no es escusa, claro que hay que combatir la corrupción con transparencia y con la justicia, pero son dos temas distintos, primero hay que fortalecer al Estado, tenemos que ser ciudadanos responsables; Guatemala así como tiene la más alta tasa de desnutrición tiene también la más baja tributación fiscal.
Yo si creo que tenemos que hacer la reflexión que cambiar al Estado, crear uno que funcione efectivamente y con honestidad implica recursos, en Europa por ejemplo, el caso de Finlandia que tiene el mayor nivel de educación, el mayor nivel de competitividad en el mundo, el mayor nivel de interconexión eléctrica es al mismo tiempo el de más alta tributación, entonces las dos cosas van de la mano, uno no puede pedir si no está dispuesto a contribuir, yo creo que es la reflexión que debemos hacer, es el momento decisivo para cambiar a este Estado disfuncional que tenemos.




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